A lo largo de todo este 2020, tan difícil, abrupto y particular he logrado identificar algunas tendencias en cuanto al relacionamiento social que si bien, se venían presentado en lo cotidiano con toda esta coyuntura y con la acentuación de la virtualidad se han intensificado en múltiples contextos.

La primera de ellas gira alrededor de que ahora más que nunca se ha puesto de manifiesto la incapacidad de las personas para estar solas, para conocerse a si mismas y construirse desde lo autónomo y no como reproducciones físicas y culturales de unos estereotipos determinados.

Al principio de toda esta coyuntura que puso en cuarentena a medio planeta, pensaba que la posibilidad de estar a solas, brindaría a las personas una oportunidad para conocerse a si mismos y comprender los múltiples beneficios que otorga la soledad y el tiempo para pensarse fuera de este sistema que encadena y uniforma las vidas de los sujetos. Sin embargo, lo que se evidencia en la actualidad es una creciente ola de enfermedades mentales relacionadas con el encierro y una intensificación del uso de redes sociales como escapatoria al encuentro intra personal.

Todo esto se puede interpretar como los efectos obvios de una sociedad que impone la aceptación y el reconocimiento del otro como parte fundamental de la existencia. Desde el alago hasta el me gusta la gran mayoría de las personas atan su felicidad a la aprobación social de su actuar y su apariencia viéndose obligados a reproducir conductas y estereotipos socialmente aceptados

En concordancia con el párrafo precedente se halla la segunda de las tendencias que se puso de manifiesto. Esta tiene que ver con la amplia y creciente influencia de las redes sociales en la construcción de opinión e imaginarios en las personas.

Lo anterior responde en gran medida a que dada la imposibilidad de circular libremente por la ciudad, de encontrarse cara a cara con las realidades, de poder conversar, de poner en común los mundos simbólicos de las personas y formarse referencias subjetivas   La única interpretación que tenemos de la realidad y del acontecer nacional la obtenemos de las versiones ampliamente manipuladas que nos ofrecen los medios de comunicación en sus redes sociales.

Y si bien, hay que reconocer que en lo últimos meses la cantidad de opiniones presentadas por los usuarios en las diversas redes han aumentado. Más fundamental aun, es reconocer que todas estas opiniones carecen de argumentos medianamente válidos y que además se fundan en asuntos ideológicos y emocionales exaltados por los medios y puestos a rodar a fin de influenciar la construcción de opinión en la cotidianidad alrededor de ciertos intereses.

Finalmente el ultimo de estos patrones sociales que se intensificado se da entorno a que en los últimos meses y a raíz del uso excesivo de la virtualidad las personas se han visto obligados y han tendido inconscientemente a generar una auto exposición de una versión de si mismos.  que se quiere promocionar a fines de lograr la tan anhelada aceptación tan indispensable para ser felices.

Así, la incapacidad del encuentro intra personal, la politización en la ignorancia y la auto exposición como parte fundamental de nuestra cotidianidad, esclarece el reflejo de una sociedad que ante la oportunidad de repensarse para ser mejor se hunde sin remedio en los pantanos forjados por la una sociedad que nos quiere imbéciles.