El conocimiento debe ser producido para el pueblo

El día de ayer, desde la facultad de ciencias sociales y humanas de la Universidad de Antioquia se creó un micro seminario virtual, que tenía como foco conocer las perspectivas del politólogo y pensador argentino Atilio Boron. Una de las principales conclusiones a las que se llegó gira alrededor, de que al interior del ámbito académico tenemos que dejar de escribir en un lenguaje tan especializado que, en la mayoría de las ocasiones solo es comprendido por un pequeño circulo de colegas investigadores.

Por el contrario, el conocimiento producido debe ser escrito de tal manera que cualquier persona del común lo pueda comprender y llevar a la práctica. En este ámbito, es que he decidido retomar algunos puntos centrales del encuentro, el cual fue muy enriquecedor y brindo varios elementos importantes para comprender la crisis actual y los escenarios venideros.

Declive del neoliberalismo

En este sentido, un primer punto tiene que ver con que producto de la crisis económica global que se nos viene encima, el modelo neoliberal, el cual viene dirigiendo las relaciones económicas mundiales en las últimas décadas ha tocado fondo.

Así, el agotamiento del neoliberalismo como sistema económico tiene tres razones fundamentales. La primera es que las principales industrias del capitalismo como lo son la aeronáutica, la turística, la del entretenimiento y la petrolera sufren una devastación sin precedentes.

La segunda tiene que ver con que la libre circulación de personas, de capitales y de mercancías se verá, a causa del cierre de fronteras, sumamente restringida y la tercera gira en torno, a que el estado se verá necesariamente obligado a tomar un papel protagonice en la economía y a cubrir las necesidades básicas de todas las personas y las empresas que debido a la cuarentena han quedado al borde de la pobreza y de la quiebra.

A lo anterior se le añade que aun, antes de la pandemia, a nivel global existía un acrecentamiento del descontento social debido a que día tras día la pobreza, el hambre, la desigualdad y la crisis medio ambiental se profundizaban a niveles alarmantes demostrando la inviabilidad y la crueldad del sistema imperante.

Escenarios postcrisis

Una segunda gran temática de este micro seminario fue el planteamiento de los posibles escenarios que devendrán tras la crisis. El primero de ellos se haya en el retorno a esa “normalidad” ya claramente agotada e inviable, sostenida por los últimos intentos de desplegar ese capitalismo salvaje y neoliberal al que veníamos acostumbrados.

Auspiciada por un estado vigilante y represor, que coharta las libertades individuales. Sin embargo, este retorno a todas luces lo único que producirá será una intensificación de la pobreza, del hambre y de una descomposición social de proporciones apocalípticas.

Un segundo escenario, el cual seria transitorio, vendría dado por el despliegue de un “neo Keynesianismo” en donde el estado volvería a tomar las riendas de la economía y se convertiría en el principal responsable de garantizar la soberanía alimentaria y sanitaria de su población, pues de la eficacia y cobertura de estos dos aspectos, dependerán los niveles de legitimidad que posea. En este segundo escenario los países propenderán por un desarrollo endógeno impulsado por el fortalecimiento de la economía local.

Todo depende de nosotros

No obstante, el que entremos en el primero o el segundo escenario dependerá en gran medida de nosotros mismo, es decir, de los niveles de conciencia, de asociatividad y de resistencia que logremos como comunidad para evitar regresar a esa “normalidad” en la que a diario mueren miles de personas de hambre, en la que trabajamos para acrecentar la riqueza de unos cuantos, en la que vivimos para pagar deudas, en la que nos morimos en una sala de urgencias esperando ser tratados, en la que el 1% de la población ostenta el 98% de la riqueza y en la que educarse es un privilegio y no un derecho.

Todo lo anterior enmarcado en el ámbito del aprovechamiento de esta exacerbación de la virtualidad que vivimos y la cual nos brinda la oportunidad de encontrarnos masivamente para generar nuevas formas de asociación que permita diversificar las resistencias a practicas del capitalismo convencional tales como evitar el consumo inconsciente y desmedido, generar asociaciones alrededor de procesos agrarios que garanticen la soberanía alimentaria, impulsar el despliegue de practicas solidarios en distintas facetas de la cotidianidad, desarrollar conciencia sobre la preservación del ambiente y apoyar el desarrollo de las economías locales.