Tanto en la actualidad como a lo largo de la historia los seres humanos se han visto seducidos por la belleza, si bien, está se ve  de algún modo inmersa en el campo de la subjetividad, en todas las épocas han existido cánones particulares propios de un tiempo específico que definen lo que es bello y lo que no. Cabe resaltar que estas concepciones se han construido en la mayoría de los casos alrededor de lo femenino, pues al desarrollarse la sociedad bajo un sistema patriarcal, la belleza ha sido comprendida, valorada y representada en gran medida sobre el la figura femenil-

En este marco,  con el correr de los años han sido varios los estereotipos para concebir la belleza,  por lo tanto, el presente artículo tiene como objetivo explorar a grandes rasgos los diferentes estereotipos que han existido  y en un segundo momento exponer algunos elementos en común asociados a cuestiones anatómicas, simétricas e instintivas.

En este ámbito, ya desde la prehistoria  los hombres tenían unos parámetros de belleza que tenían que ver, no tanto, con el  rostro y su simetría, sino, más bien con la complexión de los cuerpos, es decir, la belleza se asociaba a una gran robustez  y al tamaño de los senos y de la cadera. pues estas características eran símbolos de la abundancia y el estado de salud.


Venus de Willedor

Por su parte, en el renacimiento la belleza se presenta en gran medida relacionada con el concepto de  lo angelical y lo delicado, cuerpos tenuemente robustos, mejillas sonrosadas, cabello rubio y senos pequeños,pinturas como la venus o la primavera de botticelli plasman dichos estereotipos. 


el nacimiento de Venus- Botticelli

Más adelante, en  el barroco y en la época victoriana  dentro de los parámetros de belleza aparece el maquillaje, la utilización de pelucas, lunares, encajes y corsés apretados, es decir, la belleza se enlazaba a una cintura apretada que demarcaba amplias caderas y grandes senos acompañada de toda una indumentaria y elementos decorativos. 


Por otro lado, a  principios del siglo XX los estereotipos se fijaban en características encadenadas a rostros despejadas, ojos grandes,  pechos firmes y altos y nalgas prominentes en un cuerpo notoriamente más delgado, el modelo de esta época se denomina “la chica gibson” gracias a los famosos retratos de Charles Gibson”

Marlene Dietrich y Liz Tylor

A mediados de siglo aparecen dentro de una misma época dos tipificaciones, por un lado lo bello se relaciona a curvas bien marcadas, una gran voluptuosidad, piernas largas y huesos prominentes y  por otro lado, a cuerpos pequeños y delgados, que giraban alrededor del dicho “niñas con cuerpo de mujer”, estereotipos representados en actrices como la legendaria Marilyn Monroe o Hayley Mills.

Sara Montiel y Sue Lyon

En los años 70 la belleza toma  forma en cabellos oxigenados, pieles bronceadas, senos gigantes, cuerpos delgados, pómulos sobresalientes y rostros sonrientes, cabe mencionar que en esta época comienza a cobrar fuerza todo tipo de cirugías estéticas, alejando el canon de belleza de lo natural y llevándolo al terreno de lo artificial  estos estereotipos se veían representados en personalidades como Pamela Anderson y Claudia Shiffer

Pamela Anderson

En el nuevo milenio la delgadez se impone como una característica propia de la belleza, las cirugías estéticas se consolidan, dando paso a  cuerpos esqueléticos ampliamente transformados acompañados de una gran variedad de lencería. dicho estereotipo ha ido evolucionando a través de los años, hasta llegar en la actualidad a una exaltación de los cuerpos extremadamente voluptuosos como los de las celebres hermanas Kardashian.

kim Kardashian

Ahora bien, se puede observar que casi en todos los cánones de belleza explorados hay algunas constantes: la exaltación del tamaño de las caderas y los senos, la concepción de rostros tiernos y delicados asociados a la sublime, la sensualidad enmarcada en rostros sugerentes y la consolidación de construcciones sociales de la mujer a partir de estereotipos impulsados por el mercado mediante las cirugías plásticas. 

En este sentido, presentare algunas interpretaciones que explican la congruencia de ciertos elementos en común existentes entre los cánones. Así pues, en un primer punto,  según el filosofo alemán Arthur Shopenhauer en su libro “ sobre el amor las mujeres y la muerte”. esta atracción desmedida que sentimos los hombres por los senos y las caderas viene asociada a unos elementos de carácter instintivo y reproductivo, pues según este las caderas grandes  son signo de la capacidad de la mujer para parir mientras que los senos guardan una estrecha relación con el proceso de amamantamiento y la capacidad para criar los hijos. Cabe acotar que esta perspectiva es de un corte plenamente biológico-naturalista que deja de lado los procesos sociales en la construcción de los estereotipos  

Por su parte los rostros tiernos y delicados se asocian a aspectos simétricos, los cuales  se evalúan en distintos factores, como la composición y la distancia entre los diferentes componentes del rostro, el largo de la nariz, el tamaño de la frente  el ancho de los ojos, de la boca, y la ondulación de los pómulos entre otros factores que pueden generan ciertas connotaciones, por ejemplo, unos ojos grandes y unos rasgos delicados se asocian a la ternura, mientras que los pómulos pronunciados y los labios carnosos se enlazan a la sensualidad 

Por otro lado como se observa en los estereotipos revisados otro factor relevante tiene que ver con una intensificación de la sensualidad mediante el maquillaje y la lencería orientada  a la exaltación del instinto sexual reproductivo mediante artículos como encajes y corceles y en la actualidad con diversos tipos de escotes y prendas trasparentes. que tienen como objeto exaltar la desnudez a través de los atuendos.

Un último elemento frente a las construcciones sociales de la belleza en las distintas épocas tiene que ver con dos elementos, por un lado, la preponderancia y la exaltación de los senos y la cadera como símbolos universalizados en las estética del cuerpo femenino y por otro lado, con que todos estos cánones abordados en su totalidad responden a las construcciones sociales de la mujer presentes en cada época de acuerdo a los roles que desempeñaba.