En la mañana me levante pensando en la forma en la he vivido estos últimos 15 días que he permanecido en cuarentena, termine por hacer un balance positivo, sin embargo, fue inevitable preguntarme y tratar de imaginar como han pasado su aislamiento en los diversos lugares de Colombia donde subsistir es toda una hazaña.

Pues tanto en las grandes ciudades como en las zonas rurales más alejadas existen unas condiciones sociales profundamente deterioradas asociadas a cordones de pobreza, niveles de inseguridad alarmantes, diferentes tipos de violencia, trabajo informal y   ausencia de servicios públicos vitales como el agua y la electricidad. En este marco, es que surge la pregunta por las diversas caras de la cuarentena.

En la cara del burgués la cuarentena viene cargada de  un poco de miedo pues la pandemia amenaza con modificar su estilo de vida hasta ahora tan placido, ya sea por los duros golpes que le esta asestando a la economía o porque quizá en uno de sus viajes recientes pudo haber adquirido el coronavirus y como casi todas las enfermedades no distingue entre ricos y pobres y por supuesto tanto, para el burgués como para la mayoría de las personas por estos tiempos la muerte se muestra más habitual y cercana

Por su parte, para el sujeto estrato 3 y 4, tan común en el gremio de   trabajadores estatales, profesores, obreros, operarios de la salud, celadores y comerciantes entre otras profesiones. La cara de la cuarentena viene pintada de una intensa preocupación, pues en gran medida esta será la población mas afectada financieramente por la crisis actual. Los comerciantes no han abierto en ya casi tres semanas, miles de obreros han sido despedidos o enviados a licencias no remuneradas y gran parte de los profesores ven en entredicho la continuación de sus contratos. por no mencionar los trabajadores del sector turístico y hotelero que, sin duda, quedara devastado. En esta cara, si bien, por el momento hay condiciones para subsistir el panorama se torna cada vez mas complejo.

No obstante, la cara más oscura de la moneda, esta reservada para los estratos 1 y 2, para estos la cuarentena, o lo que es igual, la imposibilidad para salir diariamente a rebuscarse lo del diario, y lo del arriendo se torna incluso macabra.  Familias enteras con su sustento pendiendo de un hilo tan delgado como las medidas económicas tomadas por el estado para subsanar las necesidades básicas de esta población, que por cierto ocupa un porcentaje bastante considerable entre los 50 millones de personas que habitamos el territorio colombiano.

En estos sectores   pulula la muerte gracias a la doble amenaza del coronavirus, por un lado, una cuarentena marcada por la escasez y por el otro, la posibilidad de contagiarse de un virus que hasta ahora ha cobrado la vida de mas de 60.000 personas.

Como se observa esta crisis, tiene varias caras, por ello antes de criticar desmedida y apasionadamente a todas aquellas personas que se aglomeran en las diferentes ciudades esperando subsidios y mercados y de publicar una y otra vez el tan actualmente celebre #quédate en tu casa, se debe considerar la cara de la cuarentena que viven estos sujetos y tratar de poner nuestro granito de arena para pasar una cuarentena sin hambre.